La economía colaborativa pone sobre la mesa la necesidad de una reforma que tome medidas contra los falsos autónomos

El número de trabajadores autónomos creció en febrero en 16.027 nuevos cotizantes en España: un incremento cuatro veces mayor que el que tuvo lugar en el mismo periodo de 2017, cuando el empleo autónomo aumentó en 4.041 nuevos empleados. La nueva ley de autónomos, que entró en vigor el pasado enero, impulsará el trabajo de este tipo de empleados, pero los expertos legales de DAS Seguros alertan de manera paralela de la proliferación de los falsos autónomos, que en España son más de 200.000 según ATA.

Los expertos legales de DAS Seguros definen los falsos autónomos como empleados que se ven obligados a figurar como autónomo sin realmente cumplir las condiciones que se definen bajo este tipo de contrato, en lugar de ser un trabajador por cuenta ajena como le correspondería a su situación. Pero la barrera entre falsos o verdaderos autónomos en ocasiones puede ser muy fina. Algunas de las empresas que forman parte de la economía colaborativa defienden este modelo por su gran flexibilidad a la hora de inmiscuirse en el mercado laboral, ya que supone un modelo con una menor barrera de entrada, o también como suplemento para aquellas personas que así lo decidan. Por su parte, algunas asociaciones argumentan que empresas y agentes públicos están por detrás de las necesidades de las personas y que debería haber una reforma que permita mejorar este modelo y adaptarlo a los cambios de vida y consumo de las nuevas generaciones. El debate está servido.

Los expertos de DAS indican que el uso de falsos autónomos supone un fuerte ahorro en cuanto a costes laborales para las empresas. Para empezar, porque no deben pagar por la Seguridad Social para estos trabajadores. Este beneficio representa a su vez un inconveniente para el falso autónomo, que debe asumir consecuencias como un salario por debajo del que cobran los trabajadores por cuenta ajena, la falta de días de vacaciones mientras dura su estancia en la empresa, o el riesgo de ser despedido y no recibir un finiquito. Además de no gozar de los beneficios que corresponden a un trabajador por cuenta ajena, es común que tampoco se le otorguen los derechos básicos que se aplican a quienes están dados de alta en régimen de autónomo. En concreto, los falsos autónomos se someten a una serie de normas estipuladas por la organización. Ésta, por tanto, decide la cantidad del salario, el horario de trabajo, las tareas a completar, etc. No es el caso de un verdadero autónomo, quien define acerca de dichos elementos por su cuenta.

En este contexto, los expertos de DAS Seguros aconsejan a las personas que se encuentren en esta situación o conozcan algún caso concreto tomar medidas legales, tales como presentar una denuncia ante la Inspección de Trabajo o los Juzgados de lo Social. Pero para afrontar la actual situación de los falsos autónomos en el mundo laboral, también se precisan cambios en el RETA. El debate en torno a este tema sugiere una reforma que establezca sanciones contra aquellas empresas que obliguen a sus empleados a convertirse en falsos autónomos, así como adaptar la ley al marco de la economía colaborativa que tanta importancia ha ganado en el escenario laboral actual.

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