AXA evita el pago de 66,2 millones de euros de siniestros fraudulentos

El fraude al seguro se está profesionalizando. Esta es una de las principales conclusiones del VI Mapa AXA del fraude en España; del que se desprende que los casos de fraude premeditado en 2018, es decir, aquel en el que los daños reclamados son reales o ficticios, pero todos han sido planificados con antelación, significan ya el 47,5% del total de casos, frente al 41% que representaban el año anterior. Por otro lado, el fraude organizado, que en 2015 suponía el 1% del total, en la actualidad representa ya el 2,6% de los casos. Según esta nueva edición del estudio de AXA, la tasa de fraude en el conjunto de España -entendida como el número de siniestros fraudulentos entre el total de siniestros- ha pasado en los últimos siete años del 1% al 1,88%. Por su parte, el número de siniestros fraudulentos detectados ha aumentado un 12,5%, sobrepasando los casi 22.500 casos. Asimismo, durante 2018, AXA evitó pagos indemnizatorios fraudulentos en todos sus ramos –Vida y No Vida, Particulares y Empresas– por un importe total de 66,2 millones de euros, lo que supone un incremento de más del 5,5% respecto del año anterior; y muy lejos de los 47 millones de los pagos fraudulentos que se detentaban hace solo 10 años.

Para Philippe De Mingo, director de Fraude de AXA España, “a pesar del continuado aumento de la tasa de fraude al seguro y del importe de los pagos indemnizatorios fraudulentos, es importante señalar que la mayor parte de los clientes son honestos y realizan un buen uso de sus seguros. Pero todo caso es importante advertir que defraudar al seguro no es una cuestión de picaresca, sino un delito que puede llegar a acarrear penas de cárcel”.

Por ramos, Auto sigue siendo el que concentra el mayor porcentaje de fraude al seguro, con casi el 50%, porcentaje que ha ido reduciéndose paulatinamente; solo en el último año, ha pasado del 61 al 49%. Sin embargo, en el ramo de Multirriesgos (Hogar, Comercio y Oficinas, y Comunidades) ha aumentado 10 puntos porcentuales respecto al año anterior, hasta el 40%, motivado principalmente por el repunte del fraude en Hogar. Finalmente, Diversos (RC, Transporte, Industrias, Salud, Accidentes y Vida), ha mantenido su porcentaje respecto al año pasado en torno al 11%.

Si atendemos a las causas aducidas, en Auto más del 88% de los casos tienen que ver con la conducción del vehículo. En ese sentido, las cantidades económicas que se tratan de defraudar al seguro aduciendo estas causas están en línea con el número de casos, al representar un 85%. En Multirriesgos los fraudes relacionados con los daños por agua han dejado de ser la primera causa de este ramo al verse superada por los daños eléctricos, que suponen ya más del 36% del total y los segundos, los daños por agua, más del 34%. Los daños en Multirriesgos por fenómenos atmosféricos también crecieron el año pasado, casi dos puntos porcentuales, hasta representar ya más del 13% del total.

Si nos fijamos en su naturaleza; es decir; si afecta solo a daños materiales o si persigue obtener indemnizaciones fingiendo daños corporales, éstos últimos han sufrido una importante caída, de 10 puntos porcentuales, pasando de representar el 27% en 2017 a significar el 17% en 2018, debido a las reformas del Baremo y del Código Penal que despenalizó las faltas en los accidentes de tráfico con lesiones leves. En 2012 representaba más del 72% del total. En 2018 apenas suponía el 52%. El importe medio defraudado excusándose en los daños corporales antes de las reformas era de más de 17.000 euros. El año pasado esta cantidad no llegaba a 9.000 euros. Las reformas han disuadido a los defraudadores de utilizar esta vía. En consecuencia, el número de casos de fraude en los que se reclamaba una indemnización por daños materiales ha crecido hasta significar ya el 83% del total.

Por otro lado, el año pasado los pagos evitados por casos de fraude y que no fueron repercutidos en el resto de asegurados supusieron un ahorro del 5% en el seguro de Auto o del 19% en los casos de Responsabilidad Civil. La tasa de fraude al seguro en España aumentó el año pasado hasta el 1,88%; frente al 1,73% que se registró en 2017. Las comunidades autónomas con mayor tasa de fraude al seguro son Cantabria (3%), La Rioja (2,94%) y Galicia (2,52%). Por el contrario, las comunidades autónomas con menor tasa de fraude al seguro son Madrid (1%), País Vasco (1,32%), Castilla la Mancha (1,54%); y Cataluña y Aragón (ambas con un 1,73%). Por provincias, León, Cantabria, Tarragona y Cádiz son las que mayores tasas de fraude presentan; frente a Guipúzcoa, Madrid, Soria, Toledo y Albacete; que es donde menos se defrauda al seguro. Aquellas cuya tasa creció en 2018 más de un punto porcentual son Melilla, La Rioja, León y Cantabria; y aquellas donde más descendió fueron Huelva y Cádiz.

El VI Mapa AXA del Fraude en España ofrece por primera vez una visión por género, de la que se desprende, por ejemplo, que más del 75% del fraude en Auto lo cometen los hombres. Así, en 22 provincias españolas, entre las que destacan Jaén, Palencia, Teruel y Zamora, más de ocho de cada diez casos de fraude en este ramo los realizan los varones. Estos porcentajes varían sensiblemente si atendemos al ramo de Hogar. Aquí los porcentajes de casos de fraude cometidos por hombre y mujeres están más equilibrados, aunque los españoles siguen defraudando más al seguro que las españolas. En media en España, el 59% de los casos detectados en los seguros de Hogar son cometidos por varones. Por el contrario, cuatro de cada diez los cometen las mujeres. Por provincias, Vizcaya, Tenerife, Madrid y Baleares son las que presentan mayor tasa de fraude al seguro de Hogar entre mujeres. En todas estas, el 45% de los casos son cometidos por ellas.

Por último, una de las últimas prácticas de fraude al seguro detectadas por AXA es aquella que afecta a los siniestros de empresas que activan su cobertura de responsabilidad civil (RC) de manera maliciosa. El cliente de la aseguradora en estos casos es una gestoría o una asesoría fiscal que, en connivencia con su propio cliente, planean una estrategia destinada a que este último evada impuestos. Y cuando la Agencia Tributaria detecta el fraude y sanciona a este cliente, aduce un supuesto error de cálculo del asegurado (la gestoría) para activar la cobertura de Responsabilidad Civil y que sea la aseguradora la que afronte el pago de la sanción tributaria. Se trata de una práctica muy similar a la cometida con las pólizas con cobertura de Responsabilidad Civil de Profesionales. En este caso, el cliente de la gestoría (una empresa X) despide a un trabajador de manera improcedente calculando una indemnización a la baja a sabiendas. Posteriormente, y tras la denuncia judicial del trabajador a la empresa, ésta aduce que la propia gestoría es la responsable de cometer un error de cálculo en el finiquito del trabajador. Así la gestoría laboral, cliente de la aseguradora, solicita la activación de la cobertura RC Profesional para que sea el seguro quien afronte la indemnización. Aunque en número todavía no son muy significantes, en tres años la detección de estos casos ha crecido de seis en 2016, a 13 en 2018.


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