El Consejo General advierte que España tiene casi un millón de personas viviendo en zonas de inundación recurrente

En los próximos años 977.000 personas podrían verse afectadas por inundaciones en las costas españolas. La Comunidad Valenciana, donde ya se contabilizan 380.000 habitantes afectados; seguida de Cataluña, con 190.000 y Andalucía con 130.000, son las zonas que presentan mayor riesgo. Las superficies artificiales damnificadas por las aguas podrían llegar a 27.000 hectáreas. La provincia con mayor exposición para la población en términos absolutos es Valencia con 250.000 habitantes, seguida de Barcelona y Girona. Estas son algunas de las principales conclusiones que arroja el estudio ‘Población en riesgo de Inundación en España en la franja de los primeros 10 kilómetros de costa, realizado por el Observatorio de Sostenibilidad en colaboración con el Consejo General.

Javier Barberá, presidente del Cecas, junto a Fernando Prieto, director del Observatorio de Sostenibilidad, y Raúl Estévez, director de proyectos del Observatorio de Sostenibilidad, han sido los encargados de dar a conocer los datos que arroja el informe sobre personas, ciudades, pueblos y superficies artificiales que pueden resultar perjudicados en España por el riesgo real de inundación. Se trata del primer informe fruto del nuevo Servicio de Documentación de Riesgos Vinculados al Calentamiento Global creado por el Consejo General con la contribución científica del Observatorio de Sostenibilidad. El objetivo de esta iniciativa es poner a disposición de aseguradoras y administraciones públicas una información que utiliza la última tecnología cartográfica y predictiva con el objetivo de minimizar el impacto de futuras catástrofes naturales.

Fernando Prieto ha señalado las principales recomendaciones que se contemplan en el informe “desde una etiqueta para todas las edificaciones, a la inclusión de la necesidad de conocer la inundabilidad cada vez que exista una compra o venta de una casa, o las soluciones basadas en la naturaleza para reducir los riesgos de las poblaciones más expuestas. El objetivo es disminuir el riesgo y adaptarnos cuanto antes al cambio climático para conseguir un futuro más sostenible y más seguro respecto al riesgo de inundaciones en España”. Raúl Estévez, por su parte, ha incidido en la importancia de aumentar la información a todos los ciudadanos, sobre todo en la faceta preventiva, que pasa principalmente por la información sobre las viviendas y construcciones ya existentes, además de la importancia del riesgo de inundación en los planes urbanísticos. “Resulta de importancia fundamental el conocimiento por parte de las administraciones, especialmente locales y de la propia ciudadanía, la situación de sus núcleos urbanos con respecto al riesgo de inundación, especialmente en un contexto como el actual, en que todo apunta al incremento de los episodios meteorológicos extremos, como consecuencia del cambio climático”, ha explicado. Para Javier Barberá, “la siniestralidad por catástrofes naturales derivadas del cambio climático, puede por tanto obligar a las aseguradoras a revisar los modelos de cálculo actuarial, lo que podría suponer un aumento de las primas con consecuencias para el sector como una disminución neta en la contratación de seguros, menor cobertura por parte de los afectados y aparición de nuevos productos muy especializados. De ahí, la conveniencia de una mejor gestión de las alertas meteorológicas y la existencia de una mayor actividad aseguradora en la prevención que beneficie a la estabilidad de las primas y contribuya a minimizar en lo posible los efectos de los desastres naturales”.

Los riesgos asociados al contexto de la nueva climatología, hacen necesario adaptar con urgencia los seguros a la nueva realidad. El impacto económico en nuestro país por catástrofes naturales ha aumentado un 200% desde 1985. Las alteraciones climatológicas tienen implicaciones en los seguros de Auto, Multirriesgo, Agricultura y Ganadería, Vida y Accidentes. También inciden especialmente en los seguros de salud ya que las olas de calor, la ausencia de lluvias y los inviernos más cortos, agravan las enfermedades respiratorias y coronarias, aumentando el uso de los servicios médicos.

El informe proyecta en los primeros 10 kilómetros de costa las láminas de inundación correspondientes a las precipitaciones con periodos de retorno de 10, 100 y 500 años y detecta poblaciones y zonas que, con episodios de inundaciones, pueden tener consecuencias que pueden llegar a ser catastróficas. Al aumentar la población en la costa en España en los últimos decenios se observa como aumenta el nivel de exposición frente las inundaciones. En las 14 zonas de mayor peligrosidad en la costa española viven aproximadamente 276.000 en la lámina de 500 años y 54.000 en la de 10 años.

Las provincias (en su franja costera) más afectadas porcentualmente para el periodo de 10 años son Cádiz, Girona y Valencia. En términos absolutos: Valencia, Barcelona, y Girona. Para la franja de 100 años, en porcentaje son: Valencia, Cádiz, y Gerona; y en superficie total: Valencia, Tarragona y Baleares. Para la franja de 500 años en porcentajes se destacan Valencia, Cádiz y Gerona; y en superficies absolutas Valencia, Tarragona y Asturias. Atendiendo a CCAA las costas de la Comunidad Valenciana y Cataluña concentran las principales afecciones (El arco de Levante). Se ha de destacar tanto en términos absolutos como porcentuales a la provincia de Valencia como la que mayores extensiones artificiales están amenazadas por inundación en sus costas. El tramo de la costa entre el sur de Valencia Capital y el Cabo de la Nao en Alicante, es el que concentra mayor riesgo de impacto sobre superficie urbana por inundaciones en la costa de España. La costa norte peninsular ha experimentado un crecimiento urbano paralelo a la costa mucho menor, si bien, determinadas áreas urbanas, como Gijón, San Sebastián, Bilbao o Santander, al haber crecido sobre el curso final de los ríos de la cornisa cantábrica, tienen ciertas áreas con riesgo de inundación muy significativo. La costa gallega, es claramente la que concentra menos riesgo de inundación en sus áreas urbanas costeras.

Se han identificado 14 áreas costeras, que acumulan una exposición superficial a las inundaciones muy destacada: Isla Cristina-Ayamonte (Huelva), Palmones-Guadarranque (Cádiz), Bajo Guadalhorce (Málaga), Bajo Andarax (Almería), Cartagena (Murcia), San Javier-Los Alcázares (Murcia), Costa de Marina Alta (Alicante ), Gandía-Oliva (Valencia), Alaquas-Catarroja (Valencia), Vinaroz-Peñíscola (Castellón), Empuribrava-Santa Margarida (Gerona), Palma de Mallorca (Baleares), Gijón (Asturias) y Bajo Urumea (Guipúzcoa). Un caso paradigmático de exposición es el del camping. En concreto en la provincia de Valencia el 100% del camping se encuentran en zonas inundables, en toda la comunidad valenciana hay tan solo 29 fuera de las láminas de inundación frente a un total de 90.

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