En respuesta al COVID-19 y a lo que pide la ONU

No podemos agachar la cabeza y mirar hacia otro lado. Nuevos retos se nos presentan en el camino y hemos de dar respuestas. La complicada situación sanitaria que vive todo el Planeta obliga a cambiar rutinas y a implementar ajustes que permitan a empresas, instituciones y particulares seguir con sus vidas dentro de esta ‘nueva normalidad’.

En el Colegio de Mediadores de Seguros de Madrid (CMSM) hemos trabajado sin descanso desde el estado de alarma para que nuestros colegiados sepan cómo adaptarse a estos cambios. Pero nosotros también hemos tenido que hacer nuestros propios ajustes para encontrar el equilibrio entre la protección de la salud, continuar nuestras actividades y dar servicios a nuestros colegiados. ¡Y apostado por más digitalización!

El Ayuntamiento de Madrid y otras organizaciones públicas y privadas ya han dado respuesta al llamamiento de las Naciones Unidas (ONU), la Organización Mundial de Salud (OMS) y otros organismos ligados a ONU. La sostenibilidad de nuestro planeta nos obliga a respetar más que nunca la Naturaleza y a ser especialmente cuidadosos con el uso de los plásticos y el papel.

Muchas organizaciones han decidido aumentar su digitalización y dejar de imprimir libros, revistas, folletos y cartas. También el Colegio de Mediadores de Seguros de Madrid (CMSM) va a sumarse a este mundo sin tala abusiva de árboles, aumentando su digitalización en las comunicaciones y, de momento, renunciando a imprimir algunas de sus publicaciones, fomentando el uso de las ediciones digitales y haciendo una edición limitada de ejemplares de una de cada dos de sus revistas (así se hará con todas las número impar: 165, 167, 169…).

El Colegio se compromete con el Planeta. El Colegio asume la llamada de Naciones Unidas. El Colegio se alinea con una oficina sin papeles. El Colegio será más solidario con la Naturaleza.

La llamada de la ONU

Naciones Unidas (ONU) marcó el camino hace tiempo con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (17). Y ahora vuelve a lanzar un mensaje de auxilio dentro de los ODS bajo el título: “Respuesta al COVID-19”. En este mensaje ligado al ODS 15 (Vida de Ecosistemas Sostenibles), pero también al 12 (Producción y Consumo Responsable) y al 13 (Acción por el Clima), Naciones Unidas nos recuerda algo que no debemos de olvidar ninguno:

“La naturaleza resulta vital para nuestra supervivencia: la naturaleza nos proporciona oxígeno, regula nuestros sistemas meteorológicos, poliniza nuestros cultivos, y produce nuestros alimentos, piensos y fibras. Sin embargo, se encuentra sometida a una presión cada vez mayor. La actividad humana ha alterado casi el 75 % de la superficie terrestre y ha empujado a la flora y fauna silvestre y a la naturaleza a un rincón del planeta cada vez más pequeño.

Alrededor de un millón de especies de animales y plantas se encuentran en peligro de extinción (muchas de ellas, en las próximas décadas), de acuerdo con el Informe de Evaluación Global sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos de 2019. El informe exigió cambios transformativos que restauren y protejan a la naturaleza. Asimismo, se descubrió que la salud de los ecosistemas de los que dependemos, al igual que el resto de especies se está deteriorando más rápidamente que nunca, lo cual está afectando a los mismos cimientos de nuestras economías, medios de subsistencia, seguridad alimentaria, salud y calidad de vida en todo el mundo.

La deforestación y la desertificación (provocadas por las actividades del ser humano y el cambio climático) suponen graves desafíos para el desarrollo sostenible y han afectado a las vidas y medios de subsistencia de millones de personas. Los bosques poseen una importancia vital para el mantenimiento de la vida en la Tierra y desempeñan un papel clave en la lucha contra el cambio climático. El estado de los bosques del mundo 2020 destaca que, desde 1990, unos 420 millones de hectáreas de árboles han desaparecido en pro de la agricultura y otros usos de la tierra. La inversión en la restauración de la tierra es crucial para mejorar los medios de subsistencia y reducir las vulnerabilidades y los riesgos para la economía.

La salud de nuestro planeta también desempeña un papel importante en la aparición de enfermedades zoonóticas; es decir, enfermedades que se transmiten entre animales y humanos. A medida que seguimos invadiendo los frágiles ecosistemas, entramos cada vez más en contacto con la flora y fauna silvestre, lo que permite que los patógenos presentes en las especies silvestres se propaguen al ganado y a los seres humanos, lo cual aumenta el riesgo de aparición de enfermedades y de amplificación”.

Departamento de Comunicación

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