Fundación Mapfre y la Universidad Autónoma de Barcelona analizan los pros y contras de aplicar las nuevas tecnologías a la educación

Más motivados, innovadores y participativos. Así son los estudiantes que en mayor medida utilizan las nuevas tecnologías de la información, popularmente conocidas como TIC, que también contribuyen a que los alumnos sean más “autónomos” y “curiosos”, a que aprendan a trabajar en equipo, realizar las tareas a su ritmo y entrar en contacto con estudiantes de otros países. Así lo refleja el informe ‘El impacto de las TIC en el aula desde la perspectiva del profesorado’, de Fundación Mapfre y la Universidad Autónoma de Barcelona. El trabajo también pone de manifiesto lo que los profesores opinan sobre la aplicación de las nuevas tecnologías en la educación: “motivan” al alumno (63,2%), le otorgan “protagonismo” (46,6%) y “autonomía” (38’5%), contribuyen a que la innovación sea una “exigencia permanente” (48,4%), fomentan la función de “guía del profesor” (41’8%) y enriquecen el “proceso de evaluación” (66,3%), entre otras.

El informe también resalta que las TIC han permitido modificar las formas y la frecuencia de la comunicación, tanto entre los alumnos, ya sea mediante foros y redes sociales, como entre profesores y centros (57’5%) y entre familias (77’8%). Esto último ha permitido “mejorar el seguimiento de las tareas escolares” (47’4%) a través de “plataformas en línea” que ayudan a los padres a estar al día de lo que aprenden sus hijos, así como conocer su trabajo, evolución y necesidades a través de Internet. El estudio, además, aporta conclusiones que ponen de manifiesto que el uso de las TICS en el aula no ha tenido el impacto esperado en los colegios. Entre los motivos que explican la baja incidencia de la tecnología en muchos proyectos pedagógicos destaca la falta de recursos tecnológicos en el aula, debido en parte al coste de los equipos y a la escasa formación tecnológica que reciben los docentes.

Mercedes Sanz, responsable de programas educativos de Fundación Mapfre, asegura que “las TIC no son una moda pasajera. Han entrado en la vida de los profesores y han venido para quedarse”. En este sentido afirma que su influencia implica una “evidente alteración del espacio de comodidad de los docentes y abre interesantes debates sobre la variedad metodológica y los sistemas de evaluación”, entre otros. “Obliga, en definitiva, a un esfuerzo común entre familia, escuela y entorno a la hora de afrontar los retos de las TIC, especialmente en cuanto a usos adecuados” reconoce.

Joaquín Gairín Catedrático de la UAB y coordinador del informe, cree que “el modelo educativo debería avanzar al mismo tiempo que avanza la sociedad, de ahí que sea tan importante implantar las TIC en los colegios, un recurso educativo más que no parece estar al alcance de todos los centros, pero que es cada vez más necesario”. En este sentido, cree que “los profesores deberían dar más protagonismo al estudiante, insistiendo en que una buena utilización de las TIC se asocia con una puerta abierta a la innovación educativa”.

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