No tener cubierta la pérdida de beneficios puede comprometer la continuidad de las empresas ante un siniestro

“Cuando se habla de un siniestro de daños que implique la cobertura de pérdida de beneficios, hablamos ya de un evento de cierta envergadura, que puede comprometer la cuenta de resultados y la continuidad de la propia actividad de una empresa”, explica Alfonso García-Caro, Global Property Manager Iberia de AIG, para poner en valor la importancia de contratar la cobertura de pérdida de beneficios. García-Caro realizó esta afirmación en el transcurso de una mesa redonda sobre Pérdida de Beneficios organizada por PymeSeguros en la sede de la Asociación de Jóvenes Empresarios, en la que también participaron Enrique Zárraga, director técnico de Alkora, Sebastián Mata, director general de Iberseguros, y Víctor Mayorga, Senior Underwriter Centro-Noroeste Canal Agentes y Corredores de Zurich.

En el debate, todos coincidieron en que asegurar la pérdida de beneficios es algo relativamente reciente y que contratan de manera habitual las empresas más grandes y va calando hacia otras de menor tamaño. En ese sentido, García-Caro señaló que “cuanto más tamaño tienen las compañías, esa conciencia de necesidad del seguro aumenta”, que también defendió que “una inversión en la calidad del riesgo y una transferencia eficiente al mercado siempre acaba rentando”. Para el responsable del ramo de Daños de AIG, la comercialización de este producto requiere de “una buena ingeniería de riesgos, con conocimiento preciso de la actividad, para poder definir los escenarios de pérdidas que es relevante que se aseguren”, así como una gestión del siniestro “rápida y eficiente”.

Otra cuestión que todos los participantes consideraron importante es la definición de los conceptos, que, si no es correcta, muchas veces provoca una insuficiencia de cobertura y la consiguiente insatisfacción de los clientes. Un punto que, en opinión de García-Caro, se puede solventar con “el valor añadido del mediador y una detallada explicación de los números” de las empresas. En este punto, Víctor Mayorga defendió la importancia del trabajo de los mediadores “para evaluar todos los riesgos”. “Aunque, a veces, el cliente no dedica el tiempo necesario al mediador”, señaló Zárraga.

La discrepancia llegó a la hora de responder a la cuestión de si es mejor contratar en solitario la pérdida de beneficios o como garantía adicional. “AIG no ofrece actualmente la cobertura de pérdida de beneficios de manera independiente; entendemos que es más recomendable y eficiente para el asegurado contratarla dentro de la póliza de Daños, de manera que se garantice una acción eficiente y coordinada para minimizar el daño y se eviten posibles vacíos de cobertura o incoherencia entre los condicionados de las pólizas de daños y de pérdida de beneficios emitidas por separado”, apuntó Alfonso García-Caro.

En la última parte del encuentro, Alfonso García-Caro incidió en la progresiva importancia de los riesgos contingenciales en una economía cada vez más global e interconectada, “que provoca que una empresa pueda tener pérdidas de beneficios causadas por daños materiales que sufra otra con la que de un modo u otro esté interrelacionada”.


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